El oxígeno disuelto y la vida en el mar

Reportaje científico · 27 de Octubre de 2016

El oxígeno disuelto es uno de los principales elementos que requieren los organismos para su vida. Éste es generado por los vegetales terrestres o marinos mediante la fotosíntesis, proceso de transformación de energía luminosa en química. Una parte de este oxígeno permanece en la atmósfera y otra se disuelve en los cuerpos de agua dulce y marina.

Los animales terrestres obtienen el oxígeno desde la atmósfera, al igual que algunos marinos como ballenas, orcas, delfines y tortugas, que salen a respirar a la superficie. En cambio, los animales que viven permanentemente sumergidos –peces, moluscos y crustáceos– captan el oxígeno disuelto de los cuerpos de agua.

A causa de la respiración de estos organismos y la degradación de materia orgánica no viva presente naturalmente en el agua de mar –restos de organismos muertos, fecas y otros– el oxígeno disuelto se va consumiendo. Esto ocurre principalmente en profundidad, donde puede disminuir considerablemente e incluso llegar, en casos extremos, a la hipoxia, es decir, a una disminución severa de oxígeno disuelto, que puede ser dañina o mortal para ellos.

Los requerimientos de oxígeno disuelto para la vida de los animales marinos son variables y dependen principalmente de su adaptación biológica al medio. Es así como peces con alta capacidad natatoria que habitan en la capa superficial, entre ellos, atunes, albacoras, salmones, anchovetas y sardinas, necesitan vivir en aguas con alta concentración de este elemento químico. Mientras que otros como la merluza, que vive en profundidad cerca del fondo, requieren menos oxígeno disuelto para vivir.

También están aquellos que viven en el fondo o entre las rocas, como los lenguados, rayas y congrios, que toleran mejor las bajas concentraciones de oxígeno disuelto; o algunos moluscos y crustáceos que incluso pueden vivir, por períodos muy cortos, fuera del agua.

La materia orgánica que ingresa al mar a través de los ríos en forma natural o producto de acciones del ser humano –tales como el vertimiento de aguas servidas sin tratamiento y de restos agrícolas y/o ganaderos– al degradarse provoca una disminución del oxígeno disuelto impactando negativamente la vida de los organismos marinos. De aquí la importancia de un manejo adecuado de los residuos orgánicos.

Durante las últimas dos décadas, Nelson Silva, académico de la Escuela de Ciencias de Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se ha dedicado a medir y analizar las condiciones de oxigenación de las aguas de los canales, golfos y fiordos patagónicos chilenos. Sus principales conclusiones establecen que están en buenas condiciones de oxigenación, con escasa hipoxia o carencia de oxígeno. Es importante mantener estas buenas condiciones de oxigenación de la zona patagónica chilena, de modo de preservar los organismos que la habitan.

 

Artículo publicado en la Revista Muy Interesante, edición de Octubre 2016.

 


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