La Segunda: Hacia la explotación sostenible de los recursos pesqueros

Aparición en prensa · 1 de Septiembre de 2017

Hoy, aproximadamente dos tercios de las pesquerías sometidas a regímenes de explotación en Chile están sobreexplotadas, agotadas o colapsadas. Especies emblemáticas como por ejemplo el jurel, la merluza común, la merluza austral y el congrio dorado han pasado a un nivel de explotación más allá del deseable, hasta un rango no sostenible. El país atraviesa por una etapa que requiere la recuperación de sus pesquerías, lo que se traduce en la necesidad de restringir los niveles de captura.

Pero este diagnóstico sólo hace referencia a aquellas pesquerías que están con medidas de administración, es decir, a 22 de las 150 especies identificadas en el territorio marítimo chileno. Hasta la fecha se desconoce en forma exacta la condición de explotación de más del 80% de los recursos, entre ellos, numerosas especies de peces costeros y moluscos.

En este contexto –y buscando contribuir al uso adecuado y a la conservación de los ecosistemas acuáticos y sus recursos– la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso realiza, entre sus muy diversas labores, investigaciones enfocadas en desarrollar sistemas productivos de extracción amigables con el medioambiente y en avanzar en el conocimiento del estado de explotación de los recursos. Asimismo, implementa programas de formación y capacitación para la gestión de recursos acuáticos.

Pescar evitando afectar a otras especies es parte de una de las líneas de investigación que sigue el Doctor en Ciencias Dante Queirolo, ingeniero pesquero y académico de la Escuela de Ciencias del Mar. Junto al equipo del Laboratorio de Tecnología Pesquera que dirige trabaja considerando al ecosistema en su conjunto, lo que exige dar una mirada más allá de la propia especie, teniendo en cuenta el contexto de la actividad extractiva, la relación entre especies y la variabilidad ambiental.

Buscamos comprender el comportamiento de las especies para modificar las artes de pesca y así lograr capturas de manera más eficiente, mejorando la relación con el ecosistema. Se denomina pesca selectiva, es decir, se remueve del ambiente sólo lo que se necesita, respetando la biodiversidad para favorecer la sustentabilidad del sector pesquero”, explica el investigador.

En las mismas instalaciones de esta Escuela, el Doctor en Ciencias del Mar e ingeniero pesquero Cristián Canales investiga el estado de situación de recursos en pesquerías pobres en datos en Chile, vale decir, aquellas con escasa información, específicamente desarrollando modelos que permitan avanzar en el conocimiento del estado de explotación de recursos poco estudiados. Un caso de estos es el de las algas pardas del norte de Chile.

“Hoy las algas pardas, en la zona norte, están alcanzando un valor sumamente importante pero lamentablemente no se dispone de puntos de referencia para el manejo basado en modelos de su dinámica poblacional y del tamaño de sus poblaciones para la gestión pesquera. Si vamos a empezar el desarrollo de una actividad como ésta es importante hacerlo bien, teniendo en cuenta los niveles máximos de explotación y el mínimo tamaño de sus poblaciones”, dice.

Para garantizar la sostenibilidad de la pesca y la acuicultura, los académicos coinciden en que se requiere incentivar la investigación multidisciplinaria y sistematizada que permita generar el conocimiento necesario para adoptar y modificar acciones que aseguren mejor calidad de vida para las presentes y futuras generaciones. Afirman que las ciencias marinas juegan un rol clave como soporte para la formulación de políticas.  

“Los recursos pesqueros en Chile están sobreexplotados debido a décadas de captura que excedieron sostenidamente valores de referencia, que en su época se informaron pero no se tomaron en consideración. Primó el valor económico y social pero no el de conservación. Hoy como Universidad tenemos el deber y la responsabilidad de dar una opinión y estamos siendo partícipes de instancias de decisión”, señala el Dr. Cristián Canales.

“Sobreexplotación significa ineficiencia porque nosotros mismos mermamos el enorme potencial que tenemos. Haciendo una buena gestión, y siempre y cuando comprendamos el ambiente y su variabilidad, será posible recuperar los recursos”, concluye el Dr. Dante Queirolo.

Reportaje publicado en el Diario La Segunda 01 / Septiembre / 2017  Ver 


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